lunes, 28 de marzo de 2016

Episodio 21




Francisco Izquierdo:
Multas de hasta 200 euros por circular por las aceras...
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Diario de Burgos…

“Solo 2 de los 11 kilómetros del carril bici discurren por calles del centro”

Raúl Canales / Miranda - lunes, 21 de septiembre de 2015

“Francisco Cantera y República Argentina son las únicas que cuentan con tramos largos ya que el resto del trazado se localiza en zonas más alejadas o de reciente construcción”

»Lo que hace unos años parecía impensable, es ya una realidad, y cada vez son más los mirandeses que eligen la bicicleta para desplazarse por las calles de la ciudad. Aunque el coche sigue siendo el medio de transporte más común, son muchos quienes optan por una alternativa más rápida y económica.
Pero como todo cambio, el proceso es lento y requiere concienciación e implementar medidas que ayuden a cambiar el chip. En este caso la peatonalización de calles y la habilitación de carril bici son esenciales si se quiere reducir el uso del coche, y en ambas se ha mejorado notablemente en la última década.
Miranda cuenta actualmente con casi 11 kilómetros de trazado exclusivo para bicicletas cuando en el 2007 apenas superaba los 1.200 metros. La cifra se acerca a la de ciudades castellano y leonesas con características similares como Ponferrada (16) o Soria (13), aunque todavía representa una mínima parte de los 78 kilómetros que contempla el Plan General de Ordenación Urbana para el futuro.
Y es que tras el esfuerzo inicial, en los últimos cuatro años apenas se ha avanzado en este sentido. En los últimos cuatro años se han duplicado los dispositivos para aparcar las bicicletas y se ha mejorado la señalización de los tramos ya existentes, pero apenas se han sumado tramos al trazado. El último ha sido el del vial de Ircio, aunque la gran asignatura pendiente sigue siendo hacer más transitable el centro urbano ya que solo un par de kilómetros del total del carril bici discrurre por las principales calles de la ciudad.
Salvo República Argentina (1.510 metros) y Francisco Cantera (566), el resto de las vías principales carecen de zona delimitada. La mayor parte del carril bici discurre por zonas de reciente construcción como ampliación de Ronda del Ferrocarril o Avenida Europa o en zonas más alejadas como carretera Logroño o el Polígono de Ircio.
La solución no es fácil ya que las dimensiones de muchas calles no permiten una reestructuración, y la misma solo podría llegar a costa de ganar terreno a la acera, lo que va en perjuicio de los peatones. «Es más un problema de educación que de falta de espacio», señala Roberto Martínez de Salinas, organizador de la Semana de la Movilidad, quien recuerda que la recomendación del Entre Regional de la Energia señala que «lo ideal no es construir carril bici por toda la ciudad sino que las bicicletas circulen por la calzada y los conductores se conciencien de que deben respetarla como a un vehículo más, pero en este sentido aquí no tenemos la misma tradición que algunos países centroeuropeos».
Por este motivo, incide en la idea de que uno de los primeros pasos debe ser reducir el límite de velocidad en el casco urbano a 30 kilómetros hora, una medida que se adoptará de forma provisional mañana con motivo del Día sin coche, pero que como ya sucede en Ramón y Cajal o Arenal, se pretende ir implantando de forma progresiva.

recorrido. La mayor parte del carril bici del que dispone la ciudad, que en algunos puntos precisó de obras pero en otros se limita a una línea pintada en el suelo para delimitarlo, se construyó entre los años 2007 y 2012, trabajos que estuvieron en parte financiados por el Plan E, que por ejemplo permitió conectar la carretera Logroño y el instituto Fray Pedro de Urbina a través de República Argentina. Ambas son las dos calles con más trazado ejecutado hasta ahora, seguidas de Ronda de Ferrocarril (1.321 metros) y la Avenida Europa (1.142).
Posteriormente el carril bici ha llegado también al barrio de Anduva o al polígono de Ircio, que cuenta ya con más de 4 kilómetros tras la reciente apertura del vial.

Multas de hasta 200 euros por circular por las aceras
La ausencia de un carril exclusivo en la mayoría de calles provoca que muchos usuarios de la bicicleta utilicen la acera para circular. Aunque la normativa obliga a que lo hagan por la calzada, la realidad es que en parques y zonas peatonales, especialmente La Estación, es frecuente que viandantes y bicicletas compartan espacio, con el riesgo que conlleva.
La ubicación de los aparcabicis, colocados casi siempre en la puerta de los edificios y no en el lugar en el que acaba la carretera, induce a muchos a infringir la ley por comodidad. Por ejemplo cuando se acude a realizar trámites al Ayuntamiento lo correcto es bajarse de la bicicleta al llegar a la Plaza España y recorrer a pie los metros restantes, pero un gran porcentaje de ciudadanos continua montado hasta la puerta del SAC, en la que está instalado el lugar para dejar la bicicleta. Lo mismo sucede en otros edificios públicos.
En lo que va de año más de una docena de ciclistas han sido denunciados por invadir zonas peatonales o por no llevar casco. Es la medida más extrema, ya que habitualmente los agentes invitan a quienes lo hacen a bajarse de la bicicleta y continuar andando, salvo que sea reincidente o lleve una velocidad demasiado elevada. «El objetivo es avisar para que la gente poco a poco tome conciencia, pero hay algunos que circulan de forma temeraria y por eso son sancionados», explica Joaquín Muñoz, concejal de Seguridad Ciudadana, quien valora la actuación policial para prevenir accidentes porque «no es fácil advertir estas conductas ya que son zonas que se patrullan a pie y no siempre se puede dar el alto al infractor».
En caso de multa, la cantidad es idéntica al exceso de velocidad en un coche, por lo que la infracción se puede vastigar con 200 euros, la mitad por pronto pago.



»Francisco Izquierdo:

Diario de Burgos…

“El cirujano de las guitarras”

Raúl Canales / Miranda - lunes, 21 de septiembre de 2015

“Miki Sáez se dedica hace más de dos décadas a recuperar y montar "a medida" viejos modelos. El bar La Musa acoge estos días una pequeña muestra de su valiosa colección”

»Una vieja guitarra española comprada en una tienda de segunda mano madrileña descubrió la verdadera vocación de Miguel Sáez. Lo suyo era la música, pero no tocarla. Convencido de que si sonaba mal «era culpa suya y no de que yo era malísimo», decidió destriparla. Modificó la cejuela, cambió el puente... hasta no dejar ni rastro de aquel instrumento por el que había pagado 3.000 pesetas de entonces (18 euros). Los cambios no lograron mejorar su talento musical, pero ante sus ojos se abrió un mundo nuevo que le atrapó.
Han pasado veinte años y este mirandés al que todos conocen como Miki no ha dejado de ‘cacharrear’ con las seis cuerdas. Ha reunido una colección de más de cuarenta guitarras, todas ellas montadas y modificadas a su gusto. Los viejos modelos que molestan en el trastero o que los dueños retiran porque están rotos, son el punto de partida.
Lo primero es buscar el cuerpo que le gusta y a partir de ahí ir añadiendo las diferentes piezas: pastillas, mástil,... labor que antes se hacía rastreando revistas especializadas y que ahora internet ha facilitado, aunque la puja global «permite encontrar lo que quieres pero a veces se inflan mucho los precios porque los que venden saben que sin esa pieza el resto de lo que tienes no te sirve para nada».
Este mes expone una muestra de su colección en el bar La Musa. Son ocho réplicas con las que Japón dinamitó en los 70 el mercado imitando a las grandes marcas. Lógicamente todas han pasado por el ‘quirófano’ de Miki y están listas para colgarse de los hombros, enchufar el amplificador y disfrutar. «Son guitarras que en su momento eran de una gama media baja pero con una estética muy marcada y valorada entre los coleccionistas», asegura.
A pesar de su innegable encanto histórico, los precios de estos modelos oscilan entre los 200 y 600 euros, un regalo si se tienen en cuenta las horas que este mirandés ha dedicado. Y es que su objetivo no es rentabilizar la inversión, sino «darle salida para poder comprar otras» y solucionar así la falta de espacio en casa que le obliga a tener repartidas en el hogar familiar y en trasteros muchos de los ejemplares. «Salvo las tres que considero mías y que no vendo porque son para tocarlas yo, al resto, a todas les he puesto el máximo empeño al montarlas, pero una vez acabadas no soy de los que se aferran a ellas. Es más, es una satisfacción ver a otros tocarlas».
En su colección hay varias Gibson y más de una Fender, aunque cada vez huye más de las marcas porque la experiencia le ha demostrado que no siempre son sinónimo de calidad. Podían serlo hace medio siglo cuando se elaboraban con maderas tropicales, especialmente caoba hondureña que aportaba un tonalidad que marcaba la diferencia, como las dos mil unidades de Gibson del 59 que son consideradas el Santo Grial de las seis cuerdas. Pero la prohibición del uso comercial de esta madera ha obligado a emplear materiales modernos que no tienen punto de comparación y «ahora hay muchos fabricantes menos conocidos que hacen guitarras de mucha más calidad».
Pero sobre todo, Miki tiene claro que la mejor guitarra es la que se hace a medida. «El músico tiene que ser bueno pero también debe sentirse cómodo con el instrumento», asegura. Él ahora está montando una para el guitarrista de un grupo local, un amigo de toda la vida, músico de raza de los que no quieren saber nada de conceptos como el ajuste de octavación pero que sabe bien el sonido que quiere «y yo se lo saco exclusivo a su gusto porque cada pieza aporta un matiz distinto».
A estas alturas, para alguien para quien una guitarra ya no tiene secretos, tocar tampoco debería tenerlos, pero «sigo siendo un guitarrista malísimo», reconoce entre risas Miki, quien rápidamente encuentra una justificación. «Si te metes en el trasteo del instrumento, en montar la guitarra, dejas de tocar. De hecho yo solo toco cuando la acabo».
Aún así, a partir de ahora, cada vez que escuche un buen punteo de su grupo favorito, piense que detrás hay unas manos como las de Miki que tienen gran parte de culpa.

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