domingo, 27 de marzo de 2016

Episodio 15





Francisco Izquierdo:
Para superar el alcoholismo, y/o solventar cualquier tipo de adicción, reconocer el problema y la fuerza se voluntad son dos factores imprescindibles; ya que, sin ellos: no hay programa ni tratamiento que sea práctico y satisfactorio.
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Diario de Burgos…

“Treinta mirandeses piden ayuda cada año para dejar el alcohol”

Raúl Canales / Miranda - domingo, 15 de noviembre de 2015

“La rehabilitación dura tres años aunque el riesgo de recaída permanece toda la vida. Aremi atiende a 110 personas actualmente, en su mayoría hombres, «porque la mujer aún tiene que vencer más prejuicios»”

»¿Dónde está el límite entre tomar unas copas con los amigos y tener un problema derivado del consumo de alcohol? En ocasiones la línea es tan delgada que cuesta admitir la evidencia ya que la adicción no siempre está relacionada con la cantidad y periodicidad, sino que entran en juego otros factores, como la idea de pérdida de control. «Hay personas que no beben todos los días pero que el día que lo hacen, en reuniones o fines de semana, no pueden parar y acaban realmente mal», explican desde Aremi.
Y es que el alcoholismo tiene mil caras. La imagen de la persona que se emborracha diariamente o aquella que está en situación de indigencia, son solos tópicos extremos que desvirtúan la enfermedad y difuminan las formas que ésta tiene de manifestarse, retrasando la búsqueda de ayuda. «Mucha gente niega el problema porque lleva una vida relativamente normal, tiene un trabajo, una familia,... pero en el fondo las cosas no van bien», apunta Joseba Orueta, psicólogo de la asociación.
Si hace años se hacía una distinción entre abuso y dependencia, ahora los especialistas consideran que la misma no se ajusta a la realidad porque «puedes no tener una dependencia física ni sufrir de abstinencia, pero cada vez que bebes se te va de las manos», asegura Orueta.
Las cifras son abrumadoras. Se estima que entre un 5 y 10 por ciento de la población tiene problemas con el alcohol. En el último año Aremi recibió 30 casos nuevos, es decir casi tres personas por mes, una cifra elevada pero que se ha convertido en habitual en los últimos ejercicios, lo que refleja la cotidianidad con la que convivimos con el alcohol.
La facilidad de acceso, su bajo coste y sobre todo su consumo social, son los mayores peligros. Por eso cuesta pedir ayuda. «En el fondo el alcohólico sabe que tiene un problema pero se autoengaña y antes de admitir lo que le pasa prueba diferentes estrategias como consumir menos, hacerlo solo determinados días, solo cerveza,... y siempre repite lo de ‘yo solo puedo’, pero la realidad es que se llega a un punto en el que sin ayuda es difícil salir».
El tiempo desde que alguien asume su adicción y acude a la asociación puede durar años. Las dudas, el miedo y la vergüenza le impiden dar el paso, y más en una ciudad pequeña como Miranda. «El alcoholismo todavía está muy estigmatizado y hay quien lo ve como un vicio y no como una enfermedad», señala Cristina Trinidad, trabajadora social de Aremi, quien reconoce que hay casos de personas que piden ser derivadas a Vitoria o que los primeros días entran casi escondiéndose a la asociación.
Uno de los principales temores, además del qué dirán, son las consecuencias laborales. Sin embargo, en este sentido se ha avanzado mucho. Si antes era Aremi la que periódicamente ofrecía charlas en empresas para sensibilizar ahora son en muchas ocasiones éstas las que se ponen en contacto con la asociación para abordar el tema cuando detectan que un trabajador tiene un problema de adiciones. «Lo primero es convencerles de que es una enfermedad y que por lo tanto las medidas disciplinarias no benefician, y aunque no siempre sucede así, al final muchas veces es el entorno laboral, compañeros o jefes, quienes animan al enfermo a pedir ayuda», aseguran.
Aún así, el principal apoyo sigue siendo el ámbito familiar. El deterioro de los vínculos afectivos suele ser uno de los puntos de inflexión que anima a iniciar el tratamiento. «Si una persona pierde el control con el alcohol de forma habitual hasta que no tiene consecuencias severas no toma conciencia. No hace falta que sea un accidente o algo derivado directamente de la salud, sino que muchos asumen el deseo de cambiar a raíz de darse cuenta de que están desatendiendo a su familia», asegura Orueta.
más hombres. Una vez iniciada la rehabilitación, el programa de Aremi dura tres años, aunque nunca se recibe el alta definitiva. «El alcoholismo es una enfermedad crónica y el riesgo de recaída permanece toda la vida», explican. Por eso, aunque la periodicidad de las visitas a la asociación se reducen notablemente con el paso de los años, se intenta que el usuario no se desvincule nunca del todo porque además su participación, aunque esporádica, es un aporte fundamental para quienes inician el camino.
El perfil habitual de los usuarios de Aremi es el de un varón de mediana edad, cada vez más joven, y policonsumidor, es decir que combina el alcohol con otras sustancias. De hecho, de los 110 enfermos que acuden actualmente de forma regular a la asociación, solo una cuarta parte son mujeres, una cifra que no responde a una diferencia real de género en el consumo, sino a que ellas tienen que vencer aún muchos más prejuicios. «Todavía está peor visto que una mujer beba a que lo haga un hombre, y aunque suelen ser más constantes en la terapia, desgraciadamente también tienen por norma general menos apoyo familiar. Los varones, habitualmente están más acompañados por sus parejas, mientras que en las mujeres notas que existe más vergüenza por parte de sus compañeros sentimentales y una tendencia a tratar de minimizar el problema o pensar que en dos meses, con la primera mejoría, ya esta solucionado», asegura la trabajadora social.
La idea principal que se recalca en Aremi es que «dejar de beber no solo es eso, sino que implica cambiar de vida, porque el alcohol afecta a todas las facetas de la vida de una persona». Y aunque cuesta, «siempre hay salida» ».



»Francisco Izquierdo:
Y, si hablamos de Principios, dando por hecho que cualquiera los pueda conocer, e independientemente de que los puedan llevar a cabo o no...: cuando aludo al término «…Más que nada, porque mis principios me lo impiden» en alguna conversación o debate: me estoy refiriendo a los que, además de procurar incluirlos en todos mis actos y aportes, aparecen en el siguiente artículo

»PRINCIPIOS O VALORES MORALES
Los valores están presentes en el organismo, la personalidad, la sociedad y la cultura humana. Los valores no son normas de conducta, Las normas son reglas para comportarte de un modo determinado. El termino valor no lo poseen los objetos en si, sino que estos lo adquieren gracias a su relación con el hombre, con el ser social. Todos los seres humanos independientemente del grado cultural y de civilización poseemos un sentido ético o moral. Este sentido esta ligado a los actos voluntarios pues los calificamos como buenos o malos. La culminación del acto moral, así como también de los sistemas éticos, se logran al elegir las finalidades que se realizaran en la vida. Son valores y reciben ese nombre por contener el valor que los hace deseables. Las virtudes éticas se refieren especialmente a la actitud moral. Los valores éticos no son los bienes, sino los de las personas y sus actos. No residen en las cosas sino en la voluntad, las intenciones y los propósitos. Las virtudes prácticas tal como su nombre lo indica corresponden a la ejecución de la conducta, y sirven para vencer las contingencias y obstáculos de la vida.

La Honradez:
De las virtudes la que se ha tenido en el mayor aprecio es la que prohíbe al individuo apoderarse de los bienes ajenos. Aunque este valor se desarrolla en una esfera económica también se aplica a otra clase de pertenencias. Y más ampliamente a la observancia de una conducta apegada al deber.
La honradez también incluye el mantenimiento de una persona o compromiso y nunca intentar abusar de la confianza que depositan en su persona y sus actos.

La Bondad:
La principal virtud moral es la bondad, virtud por anatomasia valor supremo de la conducta. La moral es realización de lo bueno .De manera simple podemos afirmar que la bondad es la virtud de ejecutar el deber, por tanto el hombre bondadoso realiza en actos sus convicciones manteniendo una insobornable lealtad consigo mismo y con el prójimo.

La Modestia:
Esta virtud generalmente se entiende como un señalado recato y hasta cierto punto inhibición por las expresiones de si mismo; un individuo modesto es el que no hace gala de sus bienes o facultades esta virtud es la consideración de no lastimar al prójimo con un desplante que pueda causarle daño.

La Solidaridad:
La voluntad de ayudar a los que necesitan y comprometieres con sus problemas es la definición del valor de la solidaridad. La importancia de dicha virtud esta fuera de toda duda, dado que toda sociedad humana cuenta con sectores que siempre requieren ayuda.

La Amistad y El Amor:
Los individuos se integran en una unidad básica que se la familia y dentro de ella surge un sentimiento espontáneo y reciproco llamado amor, siempre esta presente; el amor crece cada día y es la fuerza moral que une a las familias y las capacita para resolver las dificultades toque enfrentar. El valor de la amistad estriba en que personas diferentes crean lazos afectivos, dentro de esta relación surge un espíritu de respeto que nos permite tratar con cariño y dulzura a nuestros amigos. Pues gracias a ellos nos resuelven algunos problemas económicos y nos orientan a lo largo de toda la vida, comparten su visión personal y gozan con nosotros de nuestras ocurrencias, el juego, el esparcimiento, el descanso, el buen humor e incluso la ironía.

La Verdad:
La verdad se ha fomentado siempre y quien la cultiva es considerada como una persona de alta calidad humana y moral. Los conocimientos no simplemente se explican, sino también se aplican al mejoramiento humano. Cuando el saber es producido con esta intención se realiza una virtud que se designa como veracidad, indicando la virtud de buscar la verdad como valor humano; el investigador o descubridor impulsados por la veracidad son capaces de promover debidamente la mentira pues la sabiduría es un valor del espíritu de ciertos hombres. Consiste en decir siempre la verdad esto es decir lo que se cierto, lo que se autentico y conforme a lo que sucede, como son las cosas sin aumentos ni disminuciones la verdad implica ser sincero, real hablar con la verdad implica a los seres humanos credibilidad y confianza para los demás lo que permite ser respetados y reconocidos como personas en las que se puede confiar.

La Prudencia:
Es la capacidad que poseen los hombres para orientar su actuación en base al uso de la razón. Esto quiere decir que ante todo la razón debe gobernar los actos de las personas y no el sentimiento. La prudencia permite a los hombres perfeccionar sus propias actividades y perseguir su propio bien respecto al fin común de los que le rodean y de su vida misma. La prudencia gobierna a todas las de más virtudes y su función elemental es la de conocer los fines o propósitos para actuar de una manera correcta. Lleva a los hombres a tomar decisiones efectivas que aseguran éxito y buenos resultados, cuando se es prudente imponiendo la razón a nuestra existencia, las determinaciones tomadas estarán muy lejos de las apariencias, ficciones y engaños que suelen presentarse.

La Responsabilidad y Deber:
La Responsabilidad es la virtud humana de responder con formalidad de ser capaz para tomar decisiones de dirigir una actividad de organizar a un grupo o de coordinar un todo. Los seres responsables se caracterizan por imprimir a sus acciones seriedad, comprometiéndose consigo mismos y con los demás una actitud responsable es granita de buenos resultados. El deber es todo aquello que puede ser exigido a una persona como cuando se exige una deuda, la palabra deber proviene del latín debitum que significa aquello. Ser responsable implica cumplir con nuestros deberes ya sean, jurídicos, sociales o morales. Los términos responsabilidad y deber suelen utilizarse como sinónimos de obligación.

La Fortaleza:
Es la virtud que permite a los seres humanos moderar y dominar sus pretensiones, ambiciones e impulsos respecto a metas y objetos difíciles de obtener, esta virtud permite actuar con determinación, firmeza y audacia, sin dudas ni titubeos al momento de tomar decisiones simples o complejas aquellas que se refieren a situaciones que representan un gran peligro o temor como la muerte. El hombre con fortaleza puede vencer todos los peligros, obstáculos y penas que séle presenten, será perseverante, paciente y generoso sinónimos de fortaleza son el vigor, la energía, la resistencia y la lozanía. La Lealtad Se puede definir a la lealtad como un sentimiento o actitud de adhesión a algo que se externo a uno mismo. Este sentimiento es acompañado de un deseo por apoyar o actuar a favor de aquello a lo que se es leal y bajo condiciones que incluso exijan cierto sacrificio.
La lealtad es voluntaria quien la practica elige de manera libre hacerlo y sin presiones ni condiciones de ninguna especie. La lealtad tiene un origen social.

La Libertad:
La Libertad es una de las virtudes mas reconocidas y apreciadas por todos los seres humanos, no solo como facultad de desplazarse y de transitar sin impedimento , sino también como el poder para actuar y no actuar , para pensar y expresarse de tal manera, para decidir que hacer y como hacerlo . La Libertad se siente en al medida que se hace lo que se quiere.

La Caridad:
La Caridad es la dedicación activa a fin de promover la felicidad y el bienestar de los demás con el objeto de lograr esa felicidad y bienestar de tal manera total y no solo eliminar la miseria. Aportar donativos es una acción muy aceptada por la gente permitiendo que muchas instituciones dependan parcial o totalmente de ellas para realizar sus acciones filantrópicas. Se suelen organizar colectas como la cruz roja.

La Justicia:
Es la virtud de dar a cada quien lo suyo. Se considera que el trasgresor de la ley es injusto, mientras que quien actúa conforme a la ley es justo. Para que su carácter sea aceptable, deberá respetar a los demás miembros de la sociedad a la que pertenece y acatar las normas de esa comunidad. La Justicia es una condición necesaria para que las relaciones humanas se desarrollen armónicamente en un ambiente de respeto, igualdad, rectitud y estabilidad.

La Igualdad:
Se refiere al trato que todas las personas deben recibir todos los hombres somos igualmente valiosos e importantes sin tomar en cuenta la raza, el sexo, la posición económica, la religión o la inteligencia. La Igualdad de oportunidades, como la educación o el empleo, que deben distribuirse de modo igualitario entre todos los individuos.

La Templanza:
Si la fortaleza es la virtud de moderar las ambiciones e impulsos respecto a situaciones difíciles. La templanza lo es respecto a las metas u objetos de fácil obtención, la templanza debe moderar las tendencias más fuertes de los impulsos que hacen desear una cosa en el hombre, pues dichas inclinaciones siguen intenciones de la misma naturaleza: La alimentación y relaciones sexuales. La capacidad de moderación y control que otorga la templanza permite a los hombres lograr un equilibrio, entre la exageración de estas pasiones y la anulación total de ellas.

La Persona Integra:
Una persona integra es la que cumple con su deber en cualquier circunstancia y durante toda la vida. La integridad no es una virtud momentánea, es el cumplimiento del deber de manera prolongada la cual matiza para siempre la personalidad del individuo. La integridad consiste en aceptar un deber y apegarse a el en todos los actos de la vida.

La Fidelidad:
Valor que se extiende como la acción de no traicionar la confianza que nos deposita y permanecer a lado de lo que prometimos. La persona fiel encuentra en el cumplimiento de su deber una fuerza moral, que le une a sus compromisos y a las personas con las que estableció una relación social. Toda sociedad anhela una vida mas justa para sus miembros y una convivencia de calidad.
Tomado de: http://diaconia.net.co/

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